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Identidad femenina

Mujeres que aprenden a decidir quiénes son cuando el mundo ya lo ha decidido por ellas.

Libros sobre este tema

Sobre Identidad femenina

Casi todas estas novelas parten de la misma tensión: una mujer a la que el mundo ya le ha asignado un lugar, y que tiene que averiguar quién es dentro de ese margen tan estrecho. No hablan solo de libertad; hablan de algo más difícil, la distancia entre la vida que se espera de una mujer y la que ella siente que le pertenece.

Nadie lo resume mejor que Catherine en Washington Square. Pasa toda su vida escuchando que nadie podría quererla de verdad y, aun así, termina construyendo una identidad que ya no necesita demostrar su valor ante nadie. Su historia no trata de un matrimonio frustrado, sino de una mujer que, por fin, se convierte simplemente en ella misma.

La misma pregunta cambia de forma según la época. En Las horas, la maternidad aparece como un mandato casi sagrado del que Laura Brown no sabe cómo escapar sin destruirse. En Muchachas de uniforme, un internado prusiano intenta fabricar alumnas obedientes, y es justo allí donde Manuela empieza a descubrir un deseo y una identidad que ya no caben dentro de las normas. Y en Frankie y la boda, la búsqueda arranca antes incluso de la adultez, en una niña convencida de que su sitio está en cualquier parte menos donde está.

No todas estas mujeres se rebelan, y esa es una de las cosas que más me interesan. Algunas, como las hermanas de Las hermanas Grimes, descubren que ni el matrimonio ni la independencia garantizan por sí solos una vida plena. Otras encuentran su fuerza en el aislamiento, como en Siempre hemos vivido en el castillo. Lo que las une no es un final feliz, sino el momento en que dejan de mirarse a través de los ojos de los demás. Recorrer estos libros es asistir, una y otra vez, a ese instante exacto.