La abadía de Northanger
Título original: Northanger Abbey
de Jane Austen
Banda sonora
La banda sonora de esta lectura.
¿Por qué leer La abadía de Northanger?
Aquí tienes a Jane Austen divirtiéndose a costa del gótico mientras defiende el placer de leer. Si te gustan las novelas que destacan por su humor, su sátira social y una protagonista que confunde la vida con una novela gótica, Catherine Morland te espera en Northanger.
Sinopsis de La abadía de Northanger
Catherine Morland llega a Bath con diecisiete años, una imaginación fértil y demasiadas novelas góticas en la cabeza. Entre bailes, amistades poco fiables y conversaciones con Henry Tilney, descubre que la sociedad puede ser casi tan desconcertante como cualquier castillo encantado. La invitación a Northanger Abbey despierta todas sus fantasías literarias. Pero la realidad, como suele ocurrir en Austen, tiene otros misterios reservados.
Reseña de La abadía de Northanger
La abadía de Northanger es una de las novelas más divertidas de Austen. Bajo la apariencia de una comedia romántica ligera, Austen consigue algo bastante más ambicioso: está hablando de las novelas, de quienes las leen y de quienes las desprecian.
Catherine Morland no parece, al principio, una heroína especialmente prometedora. Es la menor de una familia numerosa, una muchacha de diecisiete años criada en un entorno tranquilo y con una educación bastante corriente. No tiene una belleza extraordinaria, ni una fortuna considerable, ni esa clase de personalidad que parece destinada a protagonizar grandes acontecimientos. Lo que sí tiene es imaginación. Y una afición cada vez más entusiasta por las novelas góticas.
Su oportunidad de salir de la rutina llega cuando unos amigos de la familia, los Allen, la llevan consigo a Bath. Allí Catherine descubre por primera vez ese pequeño teatro de la vida social que Austen conoce tan bien: bailes, paseos, visitas, conversaciones y amistades que parecen más profundas de lo que son.
Entre todas esas nuevas relaciones aparece Isabella Thorpe, que se convierte rápidamente en su amiga y compañera de lecturas, y también Henry Tilney, cuya ironía, caballerosidad, inteligencia y afición por las novelas consiguen llamar la atención de Catherine desde el primer momento. La vida en Bath continúa entre encuentros y malentendidos hasta que Catherine recibe una invitación para visitar Northanger Abbey, la casa de los Tilney.
Y aquí es donde la imaginación empieza a hacer de las suyas. Después de haber pasado tantas horas leyendo sobre castillos, misterios, habitaciones cerradas y secretos familiares, Northanger parece el escenario perfecto para una novela de Ann Radcliffe. Catherine empieza a sospechar que detrás de sus paredes se esconde algo terrible.
A través de su prosa sarcástica, Austen no se limita a reírse de ella porque Northanger Abbey es, en realidad, una novela sobre cómo leemos. Catherine ha aprendido a interpretar el mundo a través de sus libros. Una puerta cerrada se convierte en una pista; un comportamiento extraño, en una sospecha; una habitación misteriosa, en la promesa de un secreto. Ha leído tanto gótico que empieza a esperar que la realidad siga sus mismas reglas. Y Austen deja que se equivoque, porque Catherine no tiene que aprender a dejar de imaginar. Tiene que aprender a interpretar. Es una lectora inexperta ya que sabe reconocer las convenciones de una novela, pero todavía no sabe reconocer las contradicciones de las personas.
Austen utiliza una novela para defender las novelas. Y lo hace con una ironía deliciosa porque, mientras se burla de determinados excesos de la ficción gótica, también está defendiendo con absoluta claridad el valor de la novela como género. En uno de los pasajes más famosos de la obra, la narradora prácticamente se detiene para protestar contra quienes consideran que leer novelas es una actividad inferior. Austen reivindica obras como Cecilia, Camilla y Belinda y recuerda que una buena novela puede contener ingenio, humor, conocimiento de la naturaleza humana y un lenguaje cuidadosamente trabajado.
No creo que su mensaje sea que todas las novelas sean buenas. Tampoco que cualquier lectura sea automáticamente enriquecedora. Lo que rechaza es la idea de que la ficción sea inferior por definición. Para Austen, una buena novela puede enseñarnos algo extraordinariamente importante: a observar a las personas. Y eso explica perfectamente el viaje de Catherine.
Su error no está en pensar que la realidad tiene que obedecer las reglas de Los misterios de Udolfo. Catherine llega a Northanger esperando un horror extraordinario y termina descubriendo algo mucho más cotidiano: dinero, vanidad, intereses económicos, clasismo y una sociedad en la que las personas no siempre actúan por las razones que aparentan. El general Tilney es especialmente importante aquí. Catherine imagina que esconde un terrible secreto. Se equivoca, pero el general sigue siendo un hombre profundamente desagradable.
Y luego está Henry.
Henry Tilney es uno de mis personajes favoritos de Austen precisamente porque no tiene demasiado interés en comportarse como el héroe romántico tradicional. Es conversador, irónico, juguetón y tremendamente consciente de sí mismo. Y lee, esto es importante. Henry no representa la razón que viene a salvar a Catherine de su imaginación. No le dice que las novelas son una pérdida de tiempo ni que debería madurar y dejar de leer historias góticas. La diferencia es que sabe distinguir entre leer una historia y esperar que la vida se comporte como ella. Por eso su relación con Catherine funciona tan bien. Ella tiene imaginación; él tiene perspectiva. Ella se entusiasma; él juega con ese entusiasmo. Y entre los dos construyen una relación que empieza, sobre todo, por algo que en Austen siempre me parece especialmente romántico: la conversación.
Isabella Thorpe es otra de las grandes maravillas cómicas de la novela. Al principio parece la amiga perfecta: cariñosa, entusiasta, exagerada, llena de promesas de amistad eterna. Poco a poco, sin embargo, descubrimos que su afecto tiene una capacidad bastante sospechosa para adaptarse a las circunstancias. Isabella convierte las relaciones en pequeñas operaciones de conveniencia. Y John Thorpe es su equivalente masculino: una máquina de opiniones, especialmente seguro de sí mismo y no siempre demasiado preocupada por comprobar si tiene razón. Representan una sociedad en la que las personas hablan constantemente de amistad, amor, cultura y buenos modales mientras calculan al mismo tiempo qué pueden obtener de cada relación.
Northanger Abbey me ha resultado especialmente entretenida porque debajo de su ligereza hay una crítica social bastante afilada. Austen habla de dinero, matrimonio, reputación, educación, posición social y de la limitada libertad de las mujeres sin abandonar prácticamente nunca el tono juguetón. Sin embargo, la novela no me parece completamente redonda. Me habría, gustado que la relación de Henry con Catherine tuviera más espacio para desarrollarse. La estancia en Northanger Abbey, precisamente cuando la novela parece prometer que el gótico va a tomar el protagonismo, resulta bastante breve, y el desenlace llega con una rapidez que deja la sensación de que Austen podría haber desarrollado mucho más algunas de sus ideas. También hay personajes, como Isabella o John Thorpe, cuya caricatura funciona estupendamente dentro de la sátira, pero que tienen menos profundidad que otros personajes de la autora. Aun así, muchos de estos pequeños desequilibrios parecen formar parte de la propia naturaleza de la novela: Austen construye una historia que promete misterio, romance y drama gótico para después desmontarlos con una sonrisa.
Mi valoración de La abadía de Northanger
Lo que me encantó
- Una defensa de la ficción sorprendentemente moderna.
- Su humor tiene una enorme inteligencia.
- Austen se permite crear un protagonista masculino ingenioso, conversador, irónico y lector.
- La novela está llena de metaliteratura.
Lo que menos me gustó
- Catherine puede resultar demasiado ingenua durante demasiado tiempo.
- El romance entre Catherine y Henry podría tener más desarrollo.
- El final es demasiado rápido.
Cita favorita de La abadía de Northanger
“The person, be it gentleman or lady, who has not pleasure in a good novel, must be intolerably stupid.”
¿Para quién es La abadía de Northanger?
- Disfrutas del gótico, pero también de una buena parodia de sus excesos.
- Buscas un romance construido a través de la conversación, el humor y la complicidad, porque Henry Tilney tiene mucho que decir.
- Quieres una Austen ligera y divertida, menos solemne que Mansfield Park y menos emocional que Persuasión.
- Quieres un romance muy desarrollado. Henry Tilney es maravilloso, pero su relación con Catherine tiene bastante menos recorrido del que me habría gustado.
- Buscas personajes psicológicamente muy complejos.
- Quieres la Austen más emocional o melancólica.
- Necesitas una estructura perfectamente equilibrada. El ritmo es irregular y el desenlace llega con bastante prisa. Se nota que es una obra temprana, aunque revisada posteriormente.
El final de La abadía de Northanger, explicado
Este bloque revela el finalMostrar
Catherine finalmente descubre que su imaginación se le ha ido bastante de las manos. Después de pasar tanto tiempo leyendo novelas góticas, empieza a sospechar que el general Tilney pudo haber encerrado o incluso asesinado a su esposa. Cuando entra en la habitación que había convertido mentalmente en el escenario de su gran misterio, no encuentra ningún cadáver, ningún documento secreto ni ninguna prueba de asesinato. Solo una habitación perfectamente normal. Henry descubre lo que Catherine ha imaginado y la enfrenta con bastante dureza. Y aquí está uno de los momentos más importantes de la novela: Catherine no se equivoca porque lea novelas, sino porque ha empezado a leer la realidad como si fuera una de ellas. Pero la ironía de Austen es deliciosa, porque Catherine se equivoca en el crimen y, sin embargo, no se equivoca del todo al considerar al general Tilney un hombre desagradable. Cuando el general descubre que Catherine no es la rica heredera que creía, sino una joven de fortuna mucho más modesta, la expulsa de Northanger Abbey prácticamente de un día para otro. Mientras tanto, Henry descubre lo ocurrido y se enfrenta a su padre. Aunque el general se opone inicialmente a la relación, Henry decide seguir adelante con Catherine y finalmente ambos se casan.
Preguntas frecuentes sobre La abadía de Northanger
¿Qué novelas góticas lee Catherine?
La más importante es Los misterios de Udolfo, de Ann Radcliffe, que tiene una enorme influencia sobre su imaginación. También aparecen otras novelas góticas de la época, entre ellas las famosas horrid novels que Isabella recomienda a Catherine.
¿Es La abadía de Northanger una buena novela para empezar con Jane Austen?
Sí, especialmente si te gustan las novelas divertidas, el sarcasmo y los personajes excéntricos. Es una Austen más ligera y juguetona que Mansfield Park o Persuasión, aunque también tiene una estructura más irregular y un romance menos desarrollado.
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