El profesor

The professor

de Charlotte Brontë

★★★★★★★★★★23 min de lectura

¿Por qué leerlo?

Si te gustaría leer la primera novela de una de las grandes autoras universales para entender cómo evolucionó su escritura. También, si te interesa la literatura victoriana y quieres analizar la mentalidad de la época a través de los personajes.

Sinopsis

Tras quedarse solo y sin perspectivas en Inglaterra, William Crimsworth decide empezar de nuevo en Bruselas, donde consigue trabajo como profesor en un internado. Allí tendrá que abrirse camino en un ambiente marcado por las diferencias sociales, la disciplina y las tensiones entre alumnos y docentes. Mientras intenta encontrar su lugar, irá descubriendo hasta qué punto la independencia tiene un precio. El profesor fue la primera novela que escribió Charlotte Brontë y ya deja entrever muchos de los temas que desarrollaría más adelante en sus obras más conocidas.

Reseña

Leí El profesor con curiosidad porque, siendo la primera novela de Charlotte Brontë, esperaba encontrar el germen de todo aquello que más tarde convertiría Jane Eyre. Y, en cierto modo, así fue. Aquí ya aparecen Bruselas, los internados, la tensión entre deseo y deber, la figura del profesor e incluso algunas escenas que Charlotte reutilizaría años después. Sé que suena duro empezar una reseña afirmando que, en parte, entiendo porque ningún editor quiso publicar este libro.

Procedamos con el análisis de los personajes y el contexto que los rodea.

William Crimsworth llega a Bélgica y, desde el primer momento, parece decidido a despreciar prácticamente todo lo que encuentra a su alrededor. Juzga el aspecto físico de la gente, su inteligencia, su forma de comportarse, su nacionalidad y, especialmente, su religión. Hay páginas enteras dedicadas a establecer una supuesta superioridad moral del protestantismo frente al catolicismo que resultan difíciles de leer sin levantar una ceja.

Soy perfectamente consciente del contexto en el que fue escrita la novela. Charlotte Brontë era hija de un párroco anglicano y creció en plena Inglaterra victoriana, con una educación profundamente religiosa y una moral puritana que inevitablemente se filtra en su obra. Entender ese contexto ayuda a comprender de dónde vienen muchos de esos prejuicios. Pero comprenderlos no significa que desaparezcan mientras lees. Siguen estando ahí y, en mi caso, pesaron mucho en la experiencia.

William parece incapaz de admirar a nadie que no responda exactamente a su propio ideal. Después de dedicar buena parte de la novela a despreciar a los extranjeros, termina enamorándose de Frances, quien, casualmente, tiene ascendencia inglesa. Tampoco es una casualidad que Charlotte la describa como el modelo de mujer virtuosa: humilde, discreta, trabajadora y poco llamativa. Es como si toda la novela quisiera demostrar que la belleza exterior es sospechosa y que la verdadera superioridad pertenece a quienes rechazan cualquier tipo de belleza que, para la autora, es sinónmio de vanidad extrema.

Esa idea llega a rozar lo caricaturesco. William y Frances parecen empeñados en convencernos de que son personas sencillas, poco agraciadas y completamente ajenas a cualquier atractivo superficial. Incluso cuando hablan de su hijo, William se apresura a aclarar que no destaca por su belleza ni por su alegría. Es una insistencia tan constante que terminó resultándome casi cómica. La novela parece establecer una ecuación muy simple: cuanto menos atractivo eres, más virtuoso y más inteligente resultas.

Tampoco conseguí implicarme en la historia de amor. Frances nunca terminó de parecerme un personaje completo; la sentí más como una proyección de los ideales de William que como una mujer con voz propia. Su relación avanza sin demasiada tensión y nunca encontré esa intensidad emocional que caracteriza a las mejores novelas de Charlotte Brontë.

Y, sin embargo, no diría que El profesor carezca de interés. Me ha parecido una lectura a tener en cuenta como documento de la evolución de Charlotte Brontë. Es imposible no reconocer escenas, conflictos y personajes que más tarde reaparecerán en Jane Eyre y, sobre todo, en Villette, esta vez con una profundidad psicológica y una complejidad infinitamente mayores. Leyéndola, tuve la sensación de estar viendo un primer borrador, una autora todavía buscando su voz y experimentando con ideas que años después transformaría en grandes novelas.

Por eso, creo que El profesor merece la pena sobre todo para quienes ya conocen la obra de Charlotte Brontë y sienten curiosidad por entender cómo llegó hasta Jane Eyre. Como novela independiente, a mí me dejó bastante fría. Como primer paso en el camino de una de las grandes escritoras victorianas, sí tiene un valor indudable. Pero, si esta hubiera sido la única novela que Charlotte Brontë publicó, probablemente hoy apenas la recordaríamos.

Mi valoración

Escritura
3,5
Personajes
1,8
Ritmo
2
Originalidad
2
Emoción
1,2
Final
1,5

Lo que me encantó

  • Permite descubrir el origen de muchas ideas que Charlotte Brontë desarrollaría más tarde en Jane Eyre y Villette
  • La prosa de Charlotte Brontë ya deja entrever el talento que demostraría pocos años después.

Lo que menos me gustó

  • William Crimsworth es un protagonista difícil de soportar. Su actitud arrogante, sus constantes prejuicios y la forma en que juzga a quienes le rodean hacen muy complicado conectar con él.
  • La novela está cargada de estereotipos.
  • La historia de amor tiene muy poca fuerza. La relación entre William y Frances resulta fría y cuesta implicarse emocionalmente en ella.
  • El ritmo se resiente. Hay largas reflexiones del protagonista que terminan volviendo la lectura monótona.

Cita favorita

“That to begin with; let respect be the foundation, affection the first floor, love the superstructure.”
— Charlotte Brontë

¿Para quién es este libro?

  • Te gusta Charlotte Brontë y quieres leer toda su obra, incluso sus novelas menos logradas.
  • Te interesa la literatura victoriana más por su contexto histórico que por el ritmo de la historia.
  • Buscas una protagonista tan memorable como Jane Eyre o Lucy Snowe. William Crimsworth suele provocar el efecto contrario.
  • Esperas un romance con química o personajes fáciles de querer.
  • Te desesperan los narradores moralizantes o llenos de prejuicios.
  • Te molestan las novelas cargadas de estereotipos nacionales o religiosos que hoy resultan difíciles de pasar por alto.

El final, explicado

Este bloque revela el finalMostrar

William acaba casándose con Frances y ambos construyen la vida tranquila y ordenada que él llevaba persiguiendo desde el principio. Charlotte convierte a Frances en la encarnación del ideal femenino de William. Es trabajadora y obediente y, por supuesto, completamente entregada a él. Nunca tuve la sensación de que evolucionara como personaje; más bien parece la recompensa que el protagonista recibe por su perseverancia. Su relación tampoco me resultó especialmente emocionante. Funciona más como la confirmación de que William tenía razón en su manera de ver el mundo que como una historia de amor con verdadera tensión. El epílogo termina de reforzar esa idea. William nos cuenta que tienen un hijo que, según él mismo destaca, no es especialmente agraciado ni sonriente. Es un detalle extraño, pero muy coherente con el discurso que atraviesa toda la novela: la belleza se asocia a la superficialidad, mientras que la modestia física parece convertirse en una especie de virtud moral. Charlotte Brontë insistirá en esa idea en otras obras, pero aquí me pareció llevada al extremo.

Preguntas frecuentes

¿Es necesario leer El profesor antes que Jane Eyre o Villette?

No. De hecho, creo que funciona mejor al revés. Si ya has leído esas novelas, resulta interesante reconocer personajes, escenas e ideas que Charlotte Brontë retomaría más adelante.

¿Es una novela autobiográfica?

En parte, sí. Charlotte Brontë pasó una temporada en Bruselas como alumna y profesora, y utilizó muchas de esas experiencias para construir el escenario de la novela.

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