Cranford
Banda sonora
La banda sonora de esta lectura.
¿Por qué leer Cranford?
Si te interesa la Inglaterra victoriana vista desde la intimidad de la vida cotidiana.
Sinopsis de Cranford
Cranford nos traslada a un pequeño pueblo inglés gobernado, casi por completo, por un grupo de mujeres solteras y viudas que intentan preservar sus costumbres en un mundo que empieza a cambiar. En lugar de construir una gran trama, Elizabeth Gaskell encadena escenas cotidianas que retratan la vida de sus habitantes con humor, ternura y una fina observación social.
Reseña de Cranford
Elizabeth Gaskell no escribió Cranford pensando en una historia con un principio, un nudo y un desenlace. Los primeros capítulos aparecieron como relatos independientes en Household Words, la revista dirigida por Charles Dickens, y eso se percibe durante toda la lectura. Hay pequeñas anécdotas, conversaciones, visitas, malentendidos… y, entre todas ellas, el retrato de un pequeño pueblo inglés gobernado, casi por completo, por un grupo de mujeres solteras y viudas.
Entiendo perfectamente por qué tantos lectores sienten un enorme cariño por Cranford. Gaskell posee una sensibilidad extraordinaria para observar a las personas. No ridiculiza incluso cuando se permite ironizar sobre sus manías o sus rígidos códigos sociales. Hay una ternura constante en la forma en que mira a esta comunidad, como si estuviera intentando conservar en la memoria un mundo que sabe condenado a desaparecer.
Pero admirar una intención no siempre significa disfrutar el resultado.
Mi principal problema con Cranford es que nunca dejé de sentir que estaba leyendo una sucesión de escenas, no una novela. Cerraba un capítulo esperando que el siguiente diera un paso más allá, que apareciera un conflicto capaz de unir todas esas vidas, pero la sensación apenas cambiaba. Iba acumulando anécdotas sin que terminaran de construir una verdadera arquitectura narrativa. Entiendo que esa estructura forma parte de su origen y que críticos como George V. Griffith, en What Kind of Book is Cranford? (1983), se hayan preguntado incluso si puede considerarse una novela en el sentido tradicional. Después de leerla, comprendí muy bien esa duda.
Lo curioso es que no creo que el problema sea el ritmo. He disfrutado de novelas donde aparentemente ocurre muy poco. En Cranford muchas veces tuve la impresión de estar observando una colección de estampas victorianas cuidadosamente pintadas, pero incapaces de formar un cuadro mayor. Los personajes son entrañables, sí. Algunas escenas tienen un humor delicado y otras desprenden una humanidad innegable. Sin embargo, rara vez sentí que evolucionaran o que la novela les permitiera enfrentarse a conflictos que los transformaran de verdad. Permanecen casi suspendidos en el tiempo, igual que el propio pueblo.
Hay un aspecto, sin embargo, que sí me parece especialmente interesante. Durante mucho tiempo Cranford fue leído como un libro pintoresco sobre la vida en provincias. La crítica feminista posterior, con estudios como los de Patsy Stoneman (Elizabeth Gaskell, 2006), propuso una lectura diferente: la de una comunidad de mujeres que construye sus propias normas, sus afectos y sus formas de resistencia en ausencia del poder masculino. Es una interpretación que enriquece muchísimo la novela y que explica por qué sigue despertando tanto interés académico.
También debo admitir que la prosa terminó agotándome. La narración parece conformarse con observar. Observa un salón, una visita, una costumbre, una conversación… y vuelve a observar. Hay lectores que encuentran placer precisamente en esa calma. Yo necesitaba que, de vez en cuando, la historia dejara de contemplar el mundo y se decidiera a empujarlo un poco.
Entiendo perfectamente a quienes consideran Cranford una obra entrañable. Yo, en cambio, la terminé con una sensación muy distinta. No creo que sea una mala novela, pero sí una novela que depende casi por completo de la disposición del lector a dejarse llevar por lo cotidiano. Si disfrutas habitando un lugar sin esperar una gran historia, probablemente encuentres aquí mucho que admirar.
Cranford ocupa un lugar singular dentro de la obra de Elizabeth Gaskell. No porque represente su mayor logro como novelista, sino porque conserva con enorme delicadeza un mundo que estaba desapareciendo. Sin embargo, si pienso en todo lo que Gaskell era capaz de hacer como escritora, sigo creyendo que Norte y Sur o Esposas e hijas muestran una autora mucho más ambiciosa, más compleja y, sobre todo, mucho más poderosa. Cranford me permitió admirar su mirada. Sus otras novelas, en cambio, consiguieron emocionarme.
Mi valoración de Cranford
Lo que me encantó
- Un retrato costumbrista lleno de sensibilidad.
- Humor sutil e ironía.
- Una prosa cálida.
Lo que menos me gustó
- El ritmo es extremadamente pausado.
- Su estructura episódica juega en su contra.
- La vida cotidiana acaba imponiéndose a la trama.
- Puede resultar monótona. Si no conectas con el costumbrismo o disfrutas simplemente habitando un lugar sin esperar grandes acontecimientos, es probable que la lectura se haga repetitiva.
Cita favorita de Cranford
“But I was right. I think that must be an hereditary quality, for my father says he is scarcely ever wrong.”
¿Para quién es Cranford?
- Quienes disfrutan de la literatura costumbrista y de las novelas donde la observación pesa más que la acción.
- Lectores interesados en la vida cotidiana de la Inglaterra victoriana.
- Quienes buscan personajes entrañables antes que una gran trama.
- Si esperas una novela con un argumento sólido y bien definido.
- Si te frustran las historias construidas a partir de pequeñas anécdotas.
- Lectores poco pacientes con el ritmo pausado de los clásicos victorianos.
El final de Cranford, explicado
Este bloque revela el finalMostrar
Tras la muerte de Deborah Jenkyns, la autoridad moral del pueblo desaparece y las habitantes de Cranford deben adaptarse poco a poco a una realidad cambiante. El regreso de Peter, el hermano de Miss Matty, resuelve también la difícil situación económica en la que ella había quedado tras perder su fortuna. Gaskell cierra la novela con un tono esperanzador, donde la solidaridad entre los vecinos y los lazos de afecto terminan imponiéndose a las dificultades.
Preguntas frecuentes sobre Cranford
¿Es una buena novela para empezar con Elizabeth Gaskell?
En mi opinión, no. Aunque es una de sus obras más conocidas, no creo que represente lo mejor de la autora. Si quieres descubrir a Gaskell, empezaría por Norte y Sur, Esposas e hijas o Mary Barton, donde desarrolla tramas mucho más sólidas y personajes de mayor profundidad.
¿Está basada en hechos reales?
En parte, sí. Gaskell se inspiró en Knutsford, el pueblo donde pasó parte de su infancia.
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