Cónclave
Título original: Conclave
Banda sonora
Stabat Mater
¿Por qué leer Cónclave?
Si buscas una novela que utilice el Vaticano para hablar, en realidad, de la ambición, la rivalidad, la fe y la dificultad de hacer lo correcto.
Sinopsis de Cónclave
Un thriller entre cardenales, votaciones y largos pasillos de mármol. Tras la muerte del pontífice, el cardenal Lomeli debe dirigir un cónclave que pronto deja de ser una ceremonia religiosa para convertirse en un juego de poder, donde cada conversación, cada silencio y cada voto pueden cambiar el rumbo de la Iglesia.
Reseña de Cónclave
La muerte del papa es el acontecimiento importante que desencadena los acontecimientos de la novela y su presencia se siente hasta la última página. Cada votación y cada decisión parece girar alrededor de una misma pregunta: ¿qué tipo de hombre debería ocupar ahora ese lugar?
Tas su fallecimiento, los cardenales llegan al Vaticano para celebrar el cónclave que elegirá al nuevo pontífice. Nos podemos imaginar dicho proceso solemne, casi inalterable. El encargado de dirigir ese proceso es el cardenal Lomeli, un hombre que nunca quiso convertirse en protagonista. Me gustó mucho que Harris eligiera precisamente a alguien lleno de dudas para conducir una historia sobre la elección del líder espiritual de millones de personas. Lomeli atraviesa una crisis de fe no tan evidente y gran parte de la novela transcurre dentro de su cabeza. Observa, escucha, recuerda conversaciones con el papa fallecido y se pregunta una y otra vez dónde termina el deber y dónde empieza la ambición.
Su relación con el anterior pontífice me pareció uno de los aspectos más interesantes del libro. Aunque nunca llegamos a conocerlo directamente, el papa acaba convirtiéndose en una especie de referencia moral para Lomeli. Sus palabras aparecen constantemente en su memoria, casi como una conciencia que le obliga a detenerse antes de actuar. Una de las ideas que atraviesa toda la novela es que la duda no es una debilidad, sino una forma de humildad. Frente a otros personajes convencidos de poseer la verdad absoluta, Lomeli entiende que desconfiar de las propias certezas puede ser, precisamente, la mejor manera de ejercer el poder.
Certainty is the deadly enemy of tolerance.
Aldo Bellini, el candidato progresista. Representa la continuidad del papa anterior y una Iglesia más abierta al diálogo con el mundo moderno. Sin embargo, Harris evita convertirlo en el candidato “bueno”. También él debe moverse entre pactos, apoyos y cálculos políticos. Esa ambigüedad me gustó mucho porque impide que la novela caiga en un enfrentamiento demasiado simple entre buenos y malos.
En el extremo opuesto encontramos a Goffredo Tedesco, que defiende una Iglesia mucho más tradicional. Es probablemente el personaje que habla con más seguridad de todos. Sus intervenciones dejan claro que, para él, la autoridad y la doctrina no admiten demasiados matices.
Joshua Adeyemi aporta otro conflicto interesante. Es un hombre muy respetado y con opciones reales de convertirse en papa, pero también demuestra hasta qué punto la imagen pública puede condicionar una elección. Su personaje sirve para recordar que, incluso dentro de un proceso que debería estar guiado por la espiritualidad, la reputación y las apariencias siguen teniendo un peso enorme.
También está Joseph Tremblay, quizá el personaje que mejor representa las maniobras políticas del cónclave. Su historia muestra hasta dónde pueden llegar algunos candidatos para acercarse al poder y cómo una institución religiosa tampoco escapa de las campañas de desprestigio.
La hermana Agnes, uno de los personajes que más me sorprendió, en un principio parece limitarse a organizar la residencia y cuidar de que todo funcione durante el cónclave. Poco a poco queda claro que ve mucho más de lo que los cardenales imaginan. Agnes representa a todas esas personas que sostienen la institución desde la sombra y sin reconocimiento. Y, aún así, termina siendo una de las pocas capaces de alterar el rumbo de la historia.
Y, por último, Vincent Benítez, parece un personaje secundario, casi una anomalía dentro del cónclave. Mientras muchos cardenales llegan al Vaticano marcados por años de influencia y relaciones dentro de la Curia, Benítez ha pasado gran parte de su vida lejos de Roma, trabajando como misionero en lugares donde la Iglesia se vive de una manera mucho más directa. Creo que representa justo aquello que el resto parece haber olvidado: una fe menos preocupada por ocupar un cargo y más centrada en las personas. Su presencia introduce una pregunta que atraviesa toda la novela: ¿quién está realmente preparado para ejercer el poder? ¿Quien lo desea o quien nunca lo ha buscado?.
Mi valoración de Cónclave
Lo que me encantó
- Personajes llenos de matices.
- El Vaticano se convierte en un personaje más. Robert Harris aprovecha el aislamiento del cónclave, sus normas y sus rituales para crear una atmósfera claustrofóbica de la que es difícil escapar.
- Explora el poder con mucha inteligencia.
- La tensión es constante.
- Invita a reflexionar sin imponer una respuesta.
- Una reflexión muy interesante sobre la fe.
Lo que menos me gustó
- La ambientación religiosa puede echar para atrás a algunos lectores. Aunque la novela va mucho más allá de la Iglesia, gran parte de la historia gira en torno a sus rituales, su jerarquía y su funcionamiento interno.
- Algunos giros pueden resultar poco verosímiles.
Cita favorita de Cónclave
“I am what God made me”
¿Para quién es Cónclave?
- Si te interesan las novelas sobre poder, ambición y dilemas morales.
- Si te gusta la ficción que explora la fe desde una perspectiva humana, sin necesidad de compartir las creencias de sus personajes.
- Si te atraen las novelas políticas o de intriga con un fuerte componente psicológico.
- Si el contexto religioso o el funcionamiento de la Iglesia no despiertan ningún interés en ti.
El final de Cónclave, explicado
Este bloque revela el finalMostrar
El giro final es, sin duda, lo más comentado de la novela. Tras una sucesión de votaciones marcadas por alianzas y secretos, el elegido como nuevo papa es el cardenal Benítez. Poco después descubrimos que nació con una condición intersexual y que, durante toda su vida, había decidido no someterse a una operación porque consideraba que esa era la forma en la que Dios lo había creado. Reconozco que es un desenlace que puede dividir a los lectores. Habrá quien lo considere demasiado arriesgado o incluso poco verosímil. Yo misma pensé de esa forma, pero terminé viéndolo como una provocación deliberada. No tanto por la identidad de Benítez, sino porque obliga a preguntarse qué pesa más dentro de una institución como la Iglesia: la tradición o el mensaje que dice defender.
Preguntas frecuentes sobre Cónclave
¿El libro critica a la Iglesia?
Más que atacar a la Iglesia, Robert Harris utiliza el cónclave para explorar cómo funcionan el poder y las instituciones.
¿Está Cónclave basado en hechos reales?
No.
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Comentarios sobre Cónclave
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